Turismo, Viajes y Fotografía... Tras un viaje a la Península de Yucatan, México, surgió la idea de hacer un blog para compartir experiencias. Aunque incluiremos un poco de todo, el blog contendrá principalmente fotografía, turismo y consejos sobre viajes. Somos dos hermanos, Diegosax y Chico Sánchez . El primero, músico y profesor de educación musical y fotógrafo aficionado, el segundo fotógrafo independiente residente en México.

El exilio

Hace ya quince años que dejé mi pueblo en España y comencé un maravilloso viaje por América, un continente que no ha parado de darme grandes emociones y lecciones.

Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz, donde viví, era uno esos pueblos andaluces que hace poco llamaban del "tercer mundo" o "subdesarrollado". De niño recuerdo que en el colegio nos decían que para ser "avanzados" teníamos que entrar en el "mercado común" europeo, un tratado de libre comercio. Nos contaban que al llegar Europa seríamos del "primer mundo" y "viviríamos mucho mejor". Lamentablemente en esto del "primer mundo" los españoles han sido los primeros, sí, pero los primeros en endeudarse o arruinarse.

Pero volvamos al recuerdo de estos años de viajes. Londres fue el primer lugar donde emigré antes de aventurarme a viajar por América. Una noche, hace ya quince años, compré mi vuelo, solo de ida, a la tierra de los ingleses.

Aquellos días, la oferta principal que ofrecía el pueblo era ir a los bares. Yo iba, como todos, no tanto porque me gustara, sino porque no había otra opción. El problema de ir tanto al bar era que si te descuidabas, sin darte cuenta, te alcoholizabas, y ya sabemos que a una persona alcohólica no le va muy bien en la vida, eso, sin duda, es un hecho.

La noche de mi despedida a tierras inglesas, sucedió algo que nunca olvidaré. Un amigo explicaba a los contertulios que la entrada en la comunidad europea no era buen negocio."¡Europa nos traerá Mercedes y Renault y nosotros les venderemos tomates!¡Que negocio mas tonto!". Dijo soltando una carcajada.

Los que estaban en el bar se rieron de él  y después intentaron convencerle de que, según los políticos, la televisión y el periódico,  Europa era, diriamos, "el paraiso en la tierra". "Si lo dice la prensa por algo será" Dijo uno del grupo cerrando la conversación. Amén.

El discurso de este amigo, que hoy podríamos considerar una profecía, terminó con la afirmación de que ser europeos "nos dejará en pelotas" y "sin un duro". Lo recuerdo como si fuera hoy.

Tras esta advertencia me señaló a mi y me dijo: "¿Y tu? ¿Te vas al exilio?". Afirmó que yo era una persona muy "inteligente" por dejar España antes de vivir su ruina total al convertirse en pais "primermundista" y Europeo. Las últimas palabras de este amigo fueron: -¡Este si que es inteligente, se va antes de que nos arruinemos todos con Europa!. Tras decir esas palabras soltó unas fuertes carcajadas y se fue a dormir. Yo no entendía nada, por supuesto. Hoy comprendo.

Esta historia, que se me había olvidado completamente, volvío a mi mente hoy al pasar por la puerta del que era ese bar. Este negocio, como muchos otros pequeños negocios, está hoy cerrado. Al ver sus puertas cerradas el discurso de mi exilio regresó a mi mente.

Mi amigo se equivocó al llamarme exiliado porque yo desde niño tuve el deseo de viajar y conocer el mundo.

Pero ¿y en el tema de Europa? ¿Se equivocó?. Los resultados logrados por la aventura "europea" y "primermundista" de España hablan por si solos: desastre total.
 
Como ya vaticinó mi amigo hace quince años, las promesas del primermundismo y desarrollo que ofrecía Europa se han desvanecido y el "desarrollo" que ha sufrido España en este tratado de libre comercio, es un desarrollo, sí, pero un desarrollo que parece que se encuentra, como las enfermedades,"en fase terminal".

Atrapado en mi propio mundo

Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz, Andalucía, España
(Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)
Mi pueblo, como supongo que muchos pueblos, resultó ser una excelente caricatura de lo que ha sido para España su viaje turbulento al "primer mundo", que llaman Europa. Mi primer recuerdo, aun muy jóven, de la llegada del "progreso" fue cuando cerraron el cine para poner un banco, con esto, creo que sobran explicaciones.

También recuerdo que cuando llegó Europa se arrancaron miles árboles, muchos de ellos olivos centenarios, los ataques indiscriminados al medioambiente aún continúan. Casi todos los árboles frutales que había en las calles cercanas a mi casa, los amascos de mi puerta, los morales. Todo se mandó arrancar.

El siguiente "avance" que llego a mi pueblo fue que cada uno ahora tenía su coche, su automóvil, el cual usaban para trasladarse desde su casa al trabajo, que está, algunas veces, a 500 metros. ¡Incluso menos! Y si el cine se convirtió en banco: ¿Cómo no habría de convertirse la plaza en un estacionamiento privado? El pueblo se quedó sin plaza durante unos años. Si señor, otro gran "avance".

Pino recién cortado en este año 2013.
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)
El cierre del cine y la apertura del banco fue la primera señal del"primermundismo" y "desarrollo". Un signo claro de lo que sería el destino de sus habitantes: la deuda. 

Por otro lado, gastar uno o dos euros diarios en gasolina para ir a lugares que estan quinientos metros de tu casa no es inteligente, pero eso trajo la modernidad, si no gastas lo poco que tienes no eres nadie. Así es como parece funcionar el asunto.

La tristeza de ver tantos árboles arrancados me hizo escribir dos poemas en 1999, en el Noticiero Pradense, una publicación anual. Se titulaban asi: Las obras de la sociedad. Siglo XX y El Mundo

Escribir estos poemas me llevó a escuchar durante mucho tiempo una palabra: pesimismo. A partir de ese momento fui reconocido como pesismista de carrera. -Muy bonitas tus poesías, pero muy pesimistas. -Muy bien escrito, hijo, pero un poco pesimista. Tantas veces oí que todo iba en buen camino y que con optimismo lo podríamos arreglar todo, que casi me lo acabo creyendo. Pero las cosas suceden y recogemos lo que sembramos. Ser optimista o pesimista no soluciona tu problema, son simplemente excusas para no reconocerlo. Y si no reconoces un problema: ¿Cómo lo solucionas?

Saltamontes atrapado en automóvil.
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)
Me hubiera gustado mucho equivocarme, pero lo que predecían mis poesias se ha cumplido. La crisis llegó, y no sólo a España sino a todo el mundo. Todavía hay gente que hoy, quince años después, aun no se ha dado cuenta de que algo anda mal.

Mis textos avisando de una crisis ecológica hicieron que mucha gente me llamara loco. Y creo que tenían razón: intentar salvar al mundo que no quiere salvarse es, sin duda, una locura. 

Decía Albert Einstein que la cosa más bella que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos. Pues bien estos dos poemas son para mí sólo eso: un misterio.

Las obras de la sociedad. Siglo XX
(Chico Sánchez, Noticiero Pradense. 1999) 
Obras que se elevan en un mar nebuloso de cifras, cantidades y una supuesta justicia para todos.
Un río secreto de neurosis y desvaríos tan cercanos a la muerte como el muerto mismo.
Una sucesión de extasis y desafío que fluyen del desierto del dolor inadvertido.
Un sonoro ruido que hace de las máquinas un destino numeroso y libertino.
Una nube de humo que puebla el horizonte de los lechos de amor temprano.
Cifras inmensas que en su cielo abarcan de un amor al más cruel desvarío.
Hormigueros humanos que se hallan escribiendo en las páginas del futuro.
Una cruenta medida que expresa en un cuaderno en qué número y a qué precio el dolor ha de ser compartido.
Una fiesta que oculta en el sotano crímenes y millones de estómagos vacíos.
Un sistema que terminará venciendo al más inmenso océano conocido.
Un plan profundo capaz de borrar al hombre de su camino. 

El mundo
(Chico Sanchez, Noticiero Pradense, 1999)
El mundo,
se arrastra hacia la basura.
El amanecer,
contaminado agoniza en el horizonte.
La cultura,
tiene un virus y esta descartada.
Los frutos de la aurora
ya no son tan hermosos.
Los filósofos son poetas autómatas.
Todos: programados.
La naturaleza
es una materia decrepita,
abandonada a nuestra suerte.
Los arboles,
arden pasivos e indefensos.
La tierra,
es un desecho extenuado,
universo de decadentes civilizados.
-El hombre tomó este camino,
perder el mundo, y se perdió,
y con él el mundo.-

Este año 2013, durante mi visita a mi familia, fui a visitar a un buen amigo, dueño de un bar, para tomar un café con él y saludarlo. Este amigo me dijo: Chico, tu eres de los que lo decías, tu decías que esto iba a acabar mal, y no te hicimos caso. Fuimos como el pez que vive en el agua pero no se da cuenta de su existencia. Sus palabras me hicieron mirar atrás y desempolvar estas poesías.

De nada sirvieron mis textos y tampoco creo que sirvan para mucho hoy. Pero, siendo honesto, no comparto estos textos para salvar al mundo; el mundo no parece querer salvarse.

Las personas están tan convencidas de que el sistema funciona que aunque cada día les va peor se negarán a reconocerlo. ¿Pero quién sería yo para juzgar a las personas por creer en el sistema? Yo vivo en este sistema y además estoy atrapado en otras creencias: las de mi propio mundo.

Adios alergia

Copyright www.chicosanchez.com . Photo Chico Sanchez.
Alfonso Gutiérrez, apicultor.
(Foto ©Chico Sánchez-Derechos Reservados)
Quiero compartir una experiencia que pienso que puede ayudar a muchas personas a aliviar una dolencia muy común: la alergia.

En la adolescencia comencé a sufrir de alergia todas las primaveras. Como todos fuí al médico y comencé a tomar pastillas, que no sólo no funcionaban sino que cada año yo me sentía peor. Es curioso que no me diera cuenta de que la solución estaba en la cocina de mi propia casa: la miel de las abejas de que mi padre recolectaba.

En vista de que segun el médico mi problema no tenía solución decidí vencer la alergia con fuerza de voluntad. Pensé que era absurdo seguir tomando medicinas que lo único que hacían era aliviar los síntomas pero que no me curaban. Además, estas medicinas, eran muy caras y la lista de daños que me hacían a mi cuerpo, que conocemos como efectos secundarios, era muy larga. Al dejar de tomar medicinas noté como mi cuerpo aprendió a luchar contra la alergia y mejoré bastante año tras año, pero de todas formas los síntomas seguían siendo incómodos. Al final, después de tanto buscar en el camino equivocado encontré una forma de aliviar la alergia de forma natural.

Esto por supuesto no es un blog de ciencia, ni yo me pregunto si se podrá demostrar o no, tampoco puedo afirmar que le funcione a todo el mundo, podría no ser así, pero creo que si tienes alergia estaría bien al menos que leyeras la historia.

Chico Sánchez durante la realización del reportaje
(Foto ©Alfonso Gutiérrez-Derechos Reservados)
El alivio a mi alergia lo encontré este año de forma casual mientras hacía un reportaje sobre las abejas. Tras leer estudios serios que avisaban de que las abejas están muriendo en cifras alarmantes en todo el mundo, debido sobre todo al daño de los productos químicos, la industria y la contaminación, me pareció un tema muy importante que tratar y decidí hacer un pequeño reportaje.


Para realizar este corto documental, que titulé Compartimos un mismo destino, mi guía fue Alfonso Gutiérrez,  un apicultor de mi pueblo natal, Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz, Andalucía, España. Su empresa, Puremiel, produce productos orgánicos de alta calidad que han sido reconocidos en todo el mundo. Entre los que se encuentran la jalea, el pólen, el propóleo y la miel.

Este apicultor andaluz ha sabido ponerse a la vanguardia de la apicultura combinando los conocimientos heredados de su familia, apicultores por varias generaciones, con las nuevas tegnologías. Sus colmenas están situadas en los parques naturales de Grazalema y los Alcornocales por lo que su miel es totalmente orgánica y está totalmente libre de químicos. Con este guía inmejorable comencé la aventura.

De niño mi padre era apicultor y le ayudé muchas veces a recolectar miel. por este motivo, no tengo ningún miedo a las abejas. Alfonso me prestó un traje adecuado como protección y nos pusimos manos a la obra.

Alejandro García. Apicultor e investigador.
(Foto ©Chico Sánchez-Derechos Reservados)
Si bien cada salida al campo fue enriquecedora, puedo mencionar dos experiencias: la primera cuando fuimos de madrugada al corazón del Parque natural de Los Alcornocales contemplando la majestuosidad de los ciervos pastando libres en las montañas y un amanecer en la sierra impresionante.

En otra ocasión, en la provincia de Granada, visitamos a Alejandro García, un investigador experto en la cría de abejas reinas, con él tuve la oportunidad de comprender mejor lo grave que es la situación que sufren las abejas, insectos de los cuales dependemos. Pero volvamos a la alergia y como encontré mi curación.

El primer día que visité Puremiel compré un bote de miel de campo para probarla, una miel oscura deliciosa. Me gustó tanto el sabor que puse el bote en una mesa junto a la cama con la idea de tomarme una cucharada cada mañana. Tiene un sabor dulce espectacular y podríamos decir que sabe a campo. Poco después de empezar a tomar esta miel los síntomas de la alergia casi desaparecido.

Sin darme cuenta de que ya la alergia no me molestaba, olvidé los pañuelos de papel junto a la cama y apenas los usé más. Un día, mi hermano Diegosax, con el que comparto este blog, me comentó que le parecía muy raro que no estuviera estornudando y que tenía los ojos bastante bien, no parecían irritados. Durante unos segundos no sabía que responder, ni yo mismo me había dado cuenta de eso, y entonces lo vi claramente: ¡Era la miel!. Después de una fortuna en medicinas para nada resultaba que ¡la solución era la miel!

Esa misma tarde fuimos por miel para mi hermano y tras tomarla unos días él también dejó los pañuelos y las pastillas en el cajón. No se nos curó totalmente pero pudimos comenzar una vida nueva gracias a las abejas. Si bien en algún momento aparecían un estornudo o la irritación en los ojos, podríamos decir que, por lo general, nuestra situación era la de una curación total y los síntomas habían desaparecido casi por completo.

Una abeja libando en un panal de miel
(Foto ©Chico Sánchez-Derechos Reservados)
Esa misma semana, en un café, nos encontramos con un viejo amigo, también alérgico, con el que habíamos compartido pañuelos y pastillas muchas veces años atrás. Hasta ese momento nuestra conversación siempre había sido sobre el número de estornudos, el picor en los ojos o si habíamos podido dormir o no la noche anterior.

Este año, como cada año, comenzó a hablar de la alergia. Fue una gran satisfacción poder contarle la nueva noticia, y como, por casualidad, habíamos encontrado la cura al problema usando miel y lo bien que nos sentíamos. Su reacción nos hizo aprender una gran lección: que uno puede acabar atrapado en sus creencias y sin darse cuenta de que es prisionero de sus propias ideas.

Cuando nuestro amigo terminó de escuchar la historia de las abejas negó con la cabeza y dijo que a él le iba muy bien con las medicinas y no creía que la miel le fuera a funcionar. Terminó su café, tomó sus pañuelos de papel y se fue sonandose los mocos. Estaba tan aferrado a la idea de que las pastillas funcionaban, que a pesar de que en la práctica el se seguía sintiendo mal, estornudando y sufriendo los efectos secundarios, no quería probar algo nuevo. Estaba tan atrapado en sus creencias y no se daba ni cuenta de que era prisionero de sus ideas. Prefería seguir con lo malo conocido que lo bueno por conocer.

Miel orgánica de la empresa Puremiel
(Foto ©Chico Sánchez-Derechos Reservados)
Pero vamos a juzgar a nuestro amigo, todos somos libres, incluso a la hora de equivocarnos, y por supuesto, nadie es perfecto, y todos tenemos muchas cosas que aprender y muchas creencias que nos limitan.

No te queremos convencer de que los productos de las abejas son infalibles ni milagrosos. Simplemente te invitamos a que, si tomas muchas medicinas pero sientes que tu salud no está mejorando, no hagas como nuestro amigo y no cierres tu mente: Prueba los productos que nos regalan las abejas. No tienes nada que perder y mucho que ganar.

La miel, el pólen y el propóleo son excelentes para aliviar o curar muchas enfermedades. La jalea real, por otro lado, es una excelente fuente de salud y energía. Estos productos, como las medicinas, muchas veces sólo te curarán los síntomas, pero tienen la ventaja de que mientras el medicamento te produce daños, conocidos como efectos secundarios, la miel es totalmente natural y nutritiva.

El único inconveniente que tienen es quey que tomarlos con moderación sobre todo porque son muy nutritivos, pero en eso el apicultor podrá siempre guiarte en cual es la cantidad y forma correcta de tomarlos.

A continuación puedes ver el audiovisual Compartimos un mismo destino